Nota de prensa ante la falsa penalización de las terapias de conversión

LGB Asociación envía a diferentes medios de información esta nota de prensa denunciando el blanqueamiento de la terapia de conversión queer aprobada en el Congreso.
Esta proposición abre el camino a medicar a lesbianas, gais y bisexuales con homofobia interiorizada o que no encajan en el sexismo.
Deben prohibirse las terapias tradicionales, pero también la terapia de conversión 2.0. 

La Proposición de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, para penalizar las terapias de conversión dirigidas a eliminar o negar la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género, que ha sido aprobada el 25 de junio en el Congreso de los Diputados y que ahora continúa con su tramitación parlamentaria, presenta un texto definido por la incoherencia de los supuestos que pretende proteger de las terapias
de conversión.
Desde LGB Asociación no nos cabe ninguna duda de que las terapias de conversión son una forma de tortura sin validez científica, pues no logran modificar la orientación sexual, sino que implican, en quien las sufre, daños tales como la depresión, la ansiedad y la ideación suicida, entre otros muchos.
Sin embargo, la ley es totalmente contradictoria al presentar como equivalentes la orientación sexual, identidad de género y la expresión de género. 

Las terapias de conversión han existido y existen con el fin de modificar la orientación sexual, y mezclar esto los conceptos de identidad y expresión de género, es una forma de blanquear y promover la actual terapia de conversión que lesbianas, gais y bisexuales estamos sufriendo por parte de los discursos queer.
Esta ley no soporta un análisis riguroso científico y de evaluación de lo ocurrido en las unidades de género. Han ignorado toda la literatura científica y la propia investigación realizada en las unidades de género en Reino Unido, que demuestran que una mayoría de menores atendidas/os en estas unidades son en realidad lesbianas, gais y bisexuales a lo que se les heterosexualiza socialmente a través de las intervenciones médico-quirúrgicas promovidas por estos centros.
Por lo tanto, al incluir la identidad de género esta ley no protege a lesbianas, gais y bisexuales, sino que les sitúa en una posición de indefensión ante una nueva forma de terapia de conversión al hacerles creer que son del sexo opuesto y que pueden tener unas relaciones heterosexuales ficticias.

Una ley que blanquea que lesbianas, gais y bisexuales sufran el empuje para acabar en terapias hormonales. Lesbianas, gais y bisexuales a quienes, por no encajar en los roles y estereotipos de género, se les alienta a recibir daños irreversibles que les impedirán disfrutar de relaciones homosexuales.
Esta ley, sin duda, fomenta la inseguridad jurídica y pone en un riesgo real a las/os profesionales de la salud que simplemente quieran a ayudar a lesbianas, gais y bisexuales a comprender su orientación sexual y aceptarla en un contexto respetuoso de atención según los criterios deontológicos de sobra conocidos por estas/os profesionales.
Finalmente, quienes defienden la aprobación de esta ley deberían aclarar si incluir la expresión de género en la ley supone que van a derogar el Convenio de Estambul, que promueve la erradicación de los estereotipos de género.

Desde LGB Asociación nos oponemos tajantemente a las terapias de conversión.
Medicalizar a menores LGB que encuentran en la ideología queer una salida a su homofobia interiorizada y a la homofobia social, es una forma de terapia de conversión.

 

Es por todo lo expuesto que condenamos rotundamente esta ley, que supone una legalización del daño, de la tortura, de la conversión 2.0 a lesbianas, gais y bisexuales.