Hoy hablamos con Gracia Medina, mujer de 60 años, orgullosa de ser lesbiana. Feminista radical, abolicionista del género, de los vientres de alquiler, de la prostitución y de la violencia de género
LGB Asociación: Hola Gracia, empezaste desde muy joven a participar en asociaciones feministas, nos puedes decir cuáles fueron las primeras.
Gracia Medina: Llegué al feminismo de la mano de mi pareja que militaba en la Asociación Democrática de Mujeres Manchegas, creada a finales de los 70´s , de ahí el nombre. Después de una ruptura muy traumática dentro de esta asociación he colaborado con varias organizaciones feministas y grupos de lesbianas, pero ya nunca me asocié formalmente hasta ahora que estoy en LGB asociación.
LGB Asociación: ¿Qué objetivos principales teníais en esas organizaciones feministas?
Gracia Medina: Al principio de los 80´s las reivindicaciones principales eran el derecho al aborto, los anticonceptivos, la igualdad laboral, contra la violencia de género, sobre todo hacíamos campañas de concienciación de las mujeres de la provincia de Ciudad Real, que conocieran los derechos que se iban consiguiendo, que fueran conscientes de las desigualdades que sufríamos y que denunciaran y se movilizaran para que cambiaran las leyes. Organizábamos charlas, cineforum, teatro, mesas callejeras de información y recogida de firmas. Llegamos a crear uno de los primeros Centro de Información a la Mujer del país, la tercera Casa de Acogida a mujeres maltratadas del estado y una cooperativa de artes gráficas para ofrecer una oportunidad laboral a las mujeres de la Casa de Acogida.
LGB Asociación: ¿Había alguna reivindicación por los derechos de las lesbianas?
Gracia Medina: Curiosamente, como asociación nunca hicimos nada específico por los derechos de las lesbianas, al principio solo éramos dos pero cuando la asociación creció sobre todo fueron lesbianas las que se unían. Aunque llegamos a ser un porcentaje alto de lesbianas en la asociación nunca hicimos nada específico, más allá de usar algunas imágenes o símbolos lésbicos en los carteles, folletos o revista.
LGB Asociación: ¿Cuándo empezaste a participar en reivindicaciones por los derechos de las lesbianas?
Gracia Medina: En 1984 conocemos a Gretel Amman y Lola Majoral. Inmediatamente hubo una conexión fortísima entre nosotras. Te podrás imaginar que eran las primeras lesbianas feministas que conocíamos, a las pocas semanas ya estábamos en casa de Gretel y Lola en Barcelona empapándonos de sus ideas sobre el Feminismo Lésbico Separatista, en sucesivas visitas nos descubren la literatura lésbica, ensayo (scumm), narrativa (cuentos lésbicos) y poesía (Cristina Peri Rossi), la revista “amazonas” que editaban ellas, los bares y discotecas de lesbianas. También estuvimos en la inauguración de “La nostra Illa”, lugar de encuentro emblemático que aún sigue abierto.
Asistimos a todas las jornadas feministas que se celebraron en España en esos años (Barcelona, Madrid, Valencia, Tortosa, Granada…) y nos enfocamos en el Feminismo Radical Independiente, ahora sí, con protagonismo del Lesbianismo Feminista.
LGB Asociación: ¿Cómo se organizaban las lesbianas para defender sus derechos?
Gracia Medina: A partir de 1977, La promesa de la democracia ayuda a movilizar a lesbianas y gays que salen a la calle en manifestaciones históricas en Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla… Aunque las lesbianas no ocuparon los titulares ni fotos de la prensa, fueron partícipes de la organización de aquellas movilizaciones. En los primeros 80´s pasan cosas muy importantes en la lucha por los derechos LGB en España, hay manifestaciones por la Amnistía y la legalización de colectivos, por la Abolición de la Ley de Peligrosidad Social. Se consigue excluir a los homosexuales de la ley, pero sigue vigente la de “Escándalo público” hasta el 95. En ninguna de estas leyes se nombra específicamente a las lesbianas, no existíamos, aunque si te detenían te la podían aplicar. Se permitía ser bollera solo en privado, de aquí vienen los códigos secretos como “Entender”.
Ya en los 80´s, cuando se legalizan los colectivos de gays y lesbianas, se nos excluye de la ley de Peligrosidad, aunque no se borran las fichas policiales hasta el año 2000, hay una desmovilización de los gays que se desplazan a bares y discotecas y una movilización política de las lesbianas de mano de mujeres como Gretel Amman en Barcelona, que se organizan autónomas de los gays y dentro del feminismo. En otros lugares también se organizaron dentro del feminismo, Madrid, Valencia, Euskadi…Estas mujeres y grupos de lesbianas fueron muy importantes dentro del movimiento feminista, fueron muy activas y radicales.
Las lesbianas también teníamos nuestros espacios exclusivos de ocio donde poder ser libres aunque fuera por unas horas. Recuerdo Medea´s, Barberillo de Lavapiés y No se lo digas a nadie en Madrid y Daniel´s y La Rosa en Barcelona. Por supuesto que la mayoría eran con mirilla y timbre y algunos con aviso al interior.
La existencia de estos sitios en aquella época también era política. Ir de la mano con tu chica o besarte era todo un desafío que aún en los 90´s podían detenerte, como les pasó a una pareja de lesbianas en Madrid, provocando la primera Gran Besada Lésbica en la Puerta del Sol como protesta política, se repitió varios años.
LGB Asociación: ¿Os llamabais queer?
Gracia Medina: NO, en España en los primeros 80´s no recuerdo que nadie se llamara queer. Éramos homosexuales, lesbianas, tortilleras, bolleras, camioneras. Y los chicos eran homosexuales, gays, maricas, truchas, travestis. Las siglas LGBT correspondían a Lesbianas, Gays, Bisexuales y Travestis. Los travestis eran hombres que socializaban vestidos de mujeres y en su mayoría eran homosexuales, décadas después se denominaron transgenero – transexuales o trans en genérico.
LGB Asociación: ¿Cuándo oíste hablar por primera vez de los estudios o teoría queer?
Gracia Medina: A partir del 2015 cada vez oía más etiquetas y términos nuevos que se relacionaban con la comunidad LGBT. Pero de estudios como tales o teorías, empecé a leer más tarde, cuando empezó a ser todo absurdo en mi cabeza, quizás a partir del 2018, cuando ya estaban ocupando nuestros espacios políticos.
LGB Asociación: ¿Hablaste alguna vez con personas queer de vuestras diferencias políticas?
Gracia Medina: Si, de hecho al principio intenté debatir seriamente pero fue imposible, enseguida saltaban con insultos que cerraban la conversación. Luego empezaron a surgir discusiones cada vez más desafiantes e inquietantes con amigas feministas, casi todas lesbianas, sobre la regulación de la prostitución, los derechos humanos de los trans. Después he intentado hablar tranquilamente con gente muy cercana y buscando un momento adecuado. Es muy difícil, por no decir imposible cuando esgrimen razones acientíficas, dogmas de fe, se saben en la cresta de la ola de la modernidad… Ya se caerán.
LGB Asociación: ¿Cuándo empezaste a preguntarte qué estaba pasando con el movimiento trans?
Gracia Medina: Cuando vi que no dejaban disentir a nadie de ninguna manera, censurando debates, cancelando a feministas, insultando a la primera de cambio. Yo siempre he defendido el derecho de cada persona a ser como quisiera, identificarse, expresarse, vestirse, etc. Yo conocía a hombres que se llamaban a sí mismos en femenino, a lesbianas (no feministas) que reproducían los roles de género de parejas heterosexuales, he asistido a espectáculos de travestis, algunos eran muy buenos artistas. Pero me colocaron enfrente de ellos cuando en las manifestaciones del 8M, nos afeaban el símbolo feminista del triángulo con las dos manos por considerarlo discriminatorio para las mujeres trans. Cuando nombrarme mujer era ofender. Cuando en algunas concentraciones feministas el manifiesto lo leía un hombre. Cuando empecé a ver campañas descarnadas contra cualquiera que disintiera y la censura en los medios de comunicación. Cuando todo el mundo empezó a utilizar las siglas LGTB y no LGBT, con la intención de adelantar un puesto y desplazar la B.
En fin, nos toca vivir una etapa difícil para los derechos de las Lesbianas, Gays y Bisexuales, pero somos una Comunidad muy luchadora y no cejaremos en exigir nuestra dignidad y en defender la salud y la libertad sexual de las niñas y niños LGB, que son los más amenazados por el transgenerismo.