Guía de atención sanitaria para las personas trans en Euskadi de Osakidetza (2025)

Por LGB Asociación

Desde LGB Asociación hacemos una crítica hacia algunos de los aspectos de la Guía de atención sanitaria para las personas trans en Euskadi de Osakidetza (2025)

Hacemos un análisis sobre:

DIAGNÓSTICO

DESTRANSICIONES

CRÍTICA SOBRE METODOLOGÍA

DIAGNÓSTICO 

Acorde a la normativa, las personas trans no requieren un diagnóstico, un informe psiquiátrico ni un tratamiento médico para reconocer este derecho. Para los procesos de transición médica, la necesidad y el sentir de la persona será el principal criterio”.
(En la página 15 de la Guía)

Según lo establecido en la guía no se realizará ninguna valoración y el criterio observado antes de prescribir los bloqueadores de la pubertad o las hormonas cruzadas o la cirugía será “necesidad y deseo de la persona”.

Es necesario incidir en que la denominada transición médica supone una medicalización invasiva que puede ser seguida de cirugías de extracción de órganos que van a cambiar radicalmente la vida de esa persona y con un porcentaje de complicaciones que varía de un tipo de cirugía a otro.

Una verdadera despatologización, tendría que estar acompañada de una nula medicalización y/o cirugías.
No realizar una evaluación psicológica o psiquiátrica de la persona o menor susceptible de ese proceso de medicalización, supone poner en riesgo su seguridad, puesto que como se ha podido demostrar en estudios realizados, existe una alta comorbilidad psiquiátrica en menores atendidos/as en unidades de género.
Además de un elevado porcentaje de lesbianas, gays y bisexuales entre las/os menores atendidas/os en unidades de género, así como personas con TEA.

Si no se realiza una evaluación psicológica no se puede comprobar si hay comprensión de la sexualidad, de manera que no se confunda una incipiente orientación sexual, con otras cuestiones del desarrollo de la identidad en un entorno social que no elimina los estereotipos sexistas, o determinadas situaciones sociales como el bullying, homofobia o familias disfuncionales.

En los siguientes párrafos iremos desgranando algunos de los puntos claves que se relacionan con el diagnóstico y la práctica en sí de una transición médica.

 

Cualquier intervención médico-quirúrgica precisa de unos mínimos criterios de seguridad,
esto requiere de hacer un análisis de la literatura científica existente.


En la guía sanitaria no se proporciona una bibliografía, sino una relación de documentos de interés que no incorpora  las últimas disposiciones oficiales de diferentes gobiernos después de haber realizado estos mismos revisiones de la evidencia científica de bloqueadores y hormonación cruzada, con conclusiones críticas hacia su utilización, basadas en respectivos metaanálisis o revisiones sistemáticas.
Por este motivo exponemos a continuación una serie de datos indispensables con su bibliografía.

Aportamos las conclusiones finales de diferentes informes realizados en Reino Unido, Finlandia, Suecia o Noruega (1)  en los que se demuestra que la evidencia a favor de los bloqueadores de la pubertad es pobre e insuficiente y que por lo tanto su administración solo estaría indicada para la investigación y en consecuencia en estos países y en Dinamarca se ha eliminado o restringido su administración. 

En el caso de la disforia de género se administra a menores de edad que no presentan una patología orgánica que justifique su uso. Sí presentan, en cambio, comorbilidades psiquiátricas o psicológicas. 

En estudios realizados con menores tomando bloqueadores, no se constató (2) una mejoría en su salud mental.
Lo que sí se ha podido demostrar es que la mayoría de las/os menores atendidas/os en unidades de género crecerán para ser lesbianas, gays y bisexuales (3), algo de lo que hay constancia en estudios previos y en las propias personas detransicionadoras.
Por lo que la medicalización de futuras lesbianas y gays conduciría a su heterosexualización, impidiendo por tanto el libre desarrollo de su homosexualidad, una vez más por parte de la Medicina. 

Además de otras personas que presentarían diferentes comorbilidades relacionadas con la salud mental, como ansiedad, depresión y otros cuadros clínicos (4), y un considerable aumento de personas con TEA (5)

El hecho de que la mayoría de menores de edad superen la disforia de género después de la adolescencia, y que un porcentaje detransicione, es una información que no puede ser ignorada en la consulta médica.
Antes de que las intervenciones hormonales estuvieran ampliamente disponibles, la mayoría de los casos de disforia de género infantil se resolvían (6) de forma natural al final de la pubertad, y la mayoría de los pacientes presentaban una orientación sexual homosexual en la edad adulta. 

La espera vigilante, el acompañamiento psicológico y el permitir desarrollar la homosexualidad o bisexualidad, son alternativas que no producen los efectos secundarios dañinos en el organismo que sí producen los bloqueadores de la pubertad como es la osteoporosis (7)

También aparecen diferentes situaciones de disfunción sexual (8) :
“El grado en que las personas han experimentado una pubertad endógena podría influir en su funcionamiento sexual posterior. Los bloqueadores de la pubertad inhiben la exposición de los genitales a los esteroides sexuales, que son muy sensibles a los andrógenos durante el periodo puberal típico. La interferencia a través de los bloqueadores de la pubertad afecta al crecimiento y desarrollo genital durante un periodo posiblemente crítico, con posibles efectos en la función sexual posterior”. 

Es muy preocupante constatar que existe una notable escasez (9) de estudios sobre los resultados relativos a la función sexual en esta población. Es necesario prestar especial atención al riesgo de anorgasmia y disfunción sensorial, sobre todo teniendo en cuenta el carácter irreversible de algunas intervenciones y la importancia fundamental de la salud sexual para la calidad de vida en general 

No menos importantes que los efectos secundarios son los posibles daños que podrían producir en el correcto desarrollo cognitivo de las/os menores en cuestión. Una revisión bibliográfica reciente concluyó que se desconoce (10) el efecto de los BP sobre el desarrollo neurocognitivo, pero que «hay cierta evidencia de un impacto perjudicial de la supresión puberal sobre el CI [coeficiente intelectual] en niñas y niños. 

El Informe Cass (11) ha planteado su preocupación por el daño potencial y los efectos desconocidos de la supresión puberal en el cerebro en desarrollo, señalando que “cada vez hay más pruebas de que los cambios en la maduración cerebral están impulsados por una combinación de la edad cronológica y las hormonas sexuales liberadas durante la pubertad”. 

Hay aspectos concernientes a la especificidad (12) de administrar un fármaco fuera de ficha técnica, esto es, fuera de las indicaciones autorizadas en el tratamiento de la disforia de género puede suponer un riesgo adicional. Está ampliamente demostrado en adultos que, para un mismo fármaco, los usos no indicados en la ficha técnica se asocian con tasas considerablemente más altas de efectos adversos, especialmente cuando no hay pruebas científicas sólidas.

Nunca se han realizado ensayos clínicos sobre el uso de bloqueadores de la pubertad para detener la pubertad que se desarrolla en el momento adecuado;

dicho uso tendrá un perfil de riesgo diferente al del uso de bloqueadores de la pubertad para detener temporalmente la pubertad anormalmente precoz. 

En la pág 33 del Informe Cass se reconoce que no se han hecho estudios a largo plazo sobre las/os menores de edad a las que se les administró este tratamiento, “por lo que las/os jóvenes y sus familias tienen que tomar decisiones sin tener una idea clara de las posibles repercusiones y consecuencias”
Teniendo en cuenta que no hay pruebas científicas que certifiquen que los bloqueadores de la pubertad son reversibles, puesto que como se ha demostrado en diferentes informes la calidad de la evidencia científica es muy baja, y no se han hecho seguimientos a medio y largo plazo para comprobar las consecuencias de la administración de estos fármacos

Varios estudios (13)  muestran que  9 de cada 10 menores a quienes se les administran bloqueadores siguen con hormonas cruzadas.

Con esta relación estadística y sin seguimientos es imposible determinar la reversibilidad de los bloqueadores de la pubertad.

DESTRANSICIONES 

En la guía se menciona la existencia de destransiciones pero sin ninguna bibliografía.
A continuación incorporamos las variables que pueden existir en la decisión de destransición que ignora la guía.

Entre las razones para destransicionar, del estudio (14) Gender Dysphoria and Detransitioning in Adults: An Analysis of Nine, Patients from a Gender Identity Clinic from Finland, aportamos esta tabla

Del estudio Gender detransition: A critical review of the literature (15), aportamos las siguientes tablas.

Del estudio Detransition-Related Needs and Support: A Cross-Sectional Online Survey (16), que analiza cuáles son las necesidades que tienen las personas que detransicionan destaca entre las necesidades psicológicas:

Las necesidades psicológicas parecían ser las más frecuentes de todas, ya que solo el 4 % de los encuestados afirmó no tener ninguna.
Aprender a afrontar los nuevos cambios físicos y/o sociales relacionados con la des-transición (53 %) y aprender a afrontar la homofobia internalizada (52 %)

Un (14 %) añadió alguna otra respuesta no incluida en la lista, como la terapia para superar traumas, aprender a lidiar con la vergüenza y la misoginia internalizada, cómo afrontar el rechazo por parte de las comunidades LGBT y trans, y cómo superar las secuelas de abandonar un grupo manipulador. Otras respuestas revelaron la necesidad de ayuda para recuperarse de un comportamiento sexual adictivo relacionado con la disforia de género, el asesoramiento psicosexual y el apoyo entre iguales.

Del estudio Individuals Treated for Gender Dysphoria with Medical and/or Surgical Transition Who Subsequently Detransitioned: A Survey of 100 Detransitioners (17).

Los encuestados abandonaron la transición por diversas razones y la mayoría (87,0 %) señaló más de una. La razón más citada para abandonar la transición fue que la definición personal que tenían de «hombre» y «mujer» había cambiado y se sentían cómodos identificándose con su sexo de nacimiento (60,0 %) . Otras razones comúnmente mencionadas fueron la preocupación por posibles complicaciones médicas (49,0 %); que la transición no mejorara su salud mental (42,0 %); la insatisfacción con los resultados físicos de la transición (40,0 %); y el descubrimiento de que algo específico, como un trauma o un trastorno de salud mental, causaba su disforia de género (38,0 %). Las presiones externas para revertir la transición, como sufrir discriminación (23,0 %)

El 16,0 % de los participantes expresó una narrativa no binaria. Algunos describieron que descubrieron su identidad de género no binaria durante su transición.

La mayoría de los participantes (58,0 %) expresó que su disforia de género se debía a un trauma o a un trastorno de salud mental, lo que incluía seleccionar las opciones de respuesta que indicaban que su disforia de género se debía a algo concreto, como un trauma o un trastorno de salud mental.

Casi una cuarta parte (23,0 %) de los participantes expresó haber interiorizado la homofobia y la dificultad para aceptarse a sí mismos como lesbianas, gais o bisexuales, al describir de forma espontánea que estas experiencias fueron determinantes para su disforia de género, su deseo de realizar la transición y su des-transición.

Las siguientes respuestas se incluyeron en la categoría «otro» en la pregunta sobre por qué los participantes decidieron cambiar de género: «Cambiar a hombre significaría que mi atracción por las chicas sería “normal“»; «ser un “hombre trans gay” (una mujer que sale con otras mujeres) me hacía sentir mejor que ser lesbiana, me daba menos vergüenza»; «sentía que ser del género opuesto haría que mi atracción reprimida por personas del mismo sexo me diera menos miedo»; «No quería ser un hombre gay».

GUÍA y DESTRANSICIÓN

La descripción que se hace en la Guía de la destransición es preocupantemente superficial.

No aporta ninguna bibliografía científica.

Menciona sin ahondar en ninguna de las razones para destransicionar.

No hace ningún intento por reflexionar sobre las consecuencias éticas ,ni tampoco médicas, de haber realizado intervenciones médico-quirúrgicas en las personas que destransicionan.

  • ¿Qué ocurre cuando se han administrado bloqueadores de la pubertad y después hormonación cruzada y la persona dice ser no binaria? ¿Qué consecuencias ha habido en su desarrollo sexual?
  • ¿Qué ocurre cuando se han hecho intervenciones quirúrgicas y la persona descubre que en realidad es homosexual?

Hay toda una serie de interrogantes bioéticos que se ignoran por completo.
Parece que han optado por hacer intervenciones médico-quirúrgicas a toda costa, sin importar la evidencia que ellos mismos reconocen de personas que destransicionan.

Por ejemplo la guía dice:

“Cuando existan factores de riesgo, el objetivo será reducirlos al máximo y facilitar vías para la transición médica sentida”.

Y NO especifica cuáles son esos factores de riesgo, que por razones de seguridad en la atención médica y de bioética, deberían ser especificados.

En el cuadro anterior precisamente aportamos factores de riesgo que deberían ser tenidos en cuenta para no realizar una intervención médica como el ROGD(17), baja intensidad de la disforia de género, identidad no binaria, confusión entre identidad sexual y orientación sexual.

Además dejan constancia de su propia falta de coherencia motivada en parte por la falta de rigor científico cuando hablan de reducir los factores de riesgo. Entre los factores de riesgo  aportados en nuestra bibliografía, se incluyen una baja intensidad de la disforia de género o una identidad no binaria. Esto supone no respetar en absoluto su propia definición de identidad de género que incluye el no binarismo, puesto que las intervenciones médicas están dirigidas al intento de conseguir un sexo masculino o femenino, nada que ver con la superación del binarismo.

Teniendo en cuenta que los factores de riesgo para una destransición serían cuestiones psicológicas o de identidad, la frase “Cuando existan factores de riesgo, el objetivo será reducirlos al máximo y facilitar vías para la transición médica sentida” podría considerarse como terapia de conversión realizada por la administración dentro de sus propios criterios, esto es, no respetarían su propia definición de no binarismo o identidad fluida, que se encuentran dentro del término identidad de género.

Si no son capaces de respetar sus propias definiciones de lo que es la identidad de género,

¿qué es lo que realmente buscan con las intervenciones médico-quirúrgicas?

Porque uno de los objetivos que dicen buscar, como es una mejora en la salud mental de las personas que dicen ser trans y necesitar de estas intervenciones médicas, tampoco se consigue como ha quedado demostrado con el estudio recién publicado de Kaltiala.
En marzo de 2026 se ha publicado el estudio “Morbilidad psiquiátrica entre adolescentes y adultos jóvenes que acudieron a servicios especializados en identidad de género en Finlandia entre 1996 y 2019” (18): un estudio de registros, en el que se analizaron los datos de todas las personas menores de 23 años que solicitaron la reasignación de género entre 1996 y 2019. 

Entre las/os adolescentes que se sometieron a una reasignación de género médica, la morbilidad psiquiátrica aumentó notablemente durante el seguimiento, pasando del 9,8 % al 60,7 % en los casos de reasignación de género feminizante y del 21,6 % al 54,5 % en los de reasignación de género masculinizante. Tras ajustar los datos en función de los tratamientos psiquiátricos previos, todos las/os adolescentes derivados por cuestiones de género presentaban riesgos igualmente elevados de morbilidad psiquiátrica, con cocientes de riesgo aproximadamente tres veces superiores a los de las mujeres del grupo de control y cinco veces superiores a los de los hombres del grupo de control.

CRÍTICA SOBRE METODOLOGÍA

Se ha denominado como Guía de atención sanitaria, no es por lo tanto, una Guía de práctica clínica, que debe de cumplir una serie de requisitos.

La  Guía de atención sanitaria para las personas trans en Euskadi, aporta un muy escaso número de estudios científicos, suponemos que es por eso por lo que han decidido denominarlo,  Documentos de interés,  que incluye en su mayor parte estándares, guías o protocolos de atención.

Una Guía de práctica clínica debería incluir: “la adopción de la nueva definición de Guía de Práctica Clínica del Institute of Medicine, que es la siguiente:

«Clinical practice guidelines are statements that include recommendations intended to optimize patient care that are informed by a systematic review of evidence and an assessment of the benefits and harms of alternative care options».
Graham R. [et al.]; Institute of Medicine (U.S.). Committee on Standards for Developing Trustworthy Clinical Practice Guidelines; Clinical practice guidelines we can trust. Washington, D.C. : National Academies Press, 2011”.

Esta guía de atención sanitaria carece de una  revisión sistemática de la evidencia, y de una evaluación de los beneficios y los riesgos de las opciones de tratamiento alternativas.

Si una Guía práctica médica debe cumplir con una serie de compromisos bioéticos, entendemos  que debería estar realizada cumpliendo los requisitos de AGREE II, que  es  un estándar internacional diseñado para evaluar la calidad metodológica de las Guías de Práctica Clínica (GPC). Funciona como una herramienta para medir el rigor, la transparencia y la validez de dichas guías. 

Entre los criterios que utiliza están:

Evidencia: Es el dominio más importante. Evalúa si la búsqueda bibliográfica fue sistemática, si los métodos para formular y actualizar las recomendaciones están bien documentados, y si se han considerado los riesgos y beneficios de forma explícita.

Sesgos: Garantiza que los puntos de vista de la entidad financiadora no hayan influido en las recomendaciones y exige la declaración de posibles conflictos de intereses de los autores.

Teniendo en cuenta que revisiones sistemáticas realizadas por los gobiernos de otros países como Reino Unido, Finlandia o Suecia, han podido determinar la baja calidad de la evidencia de tratamientos como los bloqueadores de la pubertad, por un ejercicio de responsabilidad y de respetar los derechos de las personas usuarias, la administración vasca debería elaborar una guía que cumpla los requisitos de GRADE y AGREE II.

Teniendo en cuenta las graves carencias de bibliografía científica de la presente Guía de atención sanitaria para personas trans en Euskadi, debería ser retirada y no tenida en cuenta.

Según la Ley 41/ 2002 de autonomía del paciente todo usuario tiene derecho a conocer las alternativas y los riesgos de cualquier procedimiento. Si una guía carece de la bibliografía o referencias de calidad se puede argumentar que se está vulnerando: 

El derecho a la información sanitaria: Una guía sin referencias imposibilita que el paciente conozca la totalidad de la información disponible sobre su proceso.

El derecho a la libre elección: Sin evidencia científica objetiva, el consentimiento informado del paciente puede considerarse inválido al no haber recibido información veraz.

 

 

 

 BIBLIOGRAFÍA – NOTAS

Osakidetza Departamento de Salud
https://www.osakidetza.euskadi.eus/adjuntos/Guia_atencion_sanitaria_personas_trans_ONLINE.pdf

1 Finlandia  Council for Choices in Health Care Finland. (2020b). Recommendation of the Council for Choices in Health Care in Finland (PALKO / COHERE Finland) [unofficial certified translation].
https://web.archive.org/web/20250428201703/https://segm.org/sites/default/files/ Finnish_Guidelines_2020_Minors_Unofficial%20Translation.pdf
Suecia
Socialstyrelsen. (2022a). Care of Children and Adolescents with Gender Dysphoria: Summary of National Guidelines.
https://web.archive.org/web/20250501184529/https://www.socialstyrelsen.se/glob alassets/sharepoint-dokument/artikelkatalog/kunskapsstod/2023-1-8330.pdf 
Noruega
Block, J. (2023b). Norway’s guidance on paediatric gender treatment is unsafe, says review. BMJ, p697. 
Reino Unido
https://webarchive.nationalarchives.gov.uk/ukgwa/20250310143933/https://cass.independent-review.uk/home/publications/final-report/

 2 National Library of Medicine
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12171406/ 

3  https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20646177/ 
https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00918369.2021.1919479#abstract 
https://www.youtube.com/watch?v=7F-kMItpCVM&t=4s

4 https://webarchive.nationalarchives.gov.uk/ukgwa/20250310143933/https://cass.independent-review.uk/home/publications/final-report/   P. 90-91

5  https://webarchive.nationalarchives.gov.uk/ukgwa/20250310143933/https://cass.independent-review.uk/home/publications/final-report/  P.  97

6 de Vries, A. L. C., & Cohen-Kettenis, P. T. (2012). Clinical management of gender dysphoria in children and adolescents: The Dutch approach. Journal of Homosexuality, 59(3), 306 
Ristori, J., & Steensma, T. D. (2016). Gender dysphoria in childhood. International Review of Psychiatry, 28(1). 
Cohen-Kettenis, P. T., & Gooren, L. J. (1999). Transsexualism: A review of etiology, diagnosis and treatment. Journal of Psychosomatic Research, 46(4), 315–333

7 Biggs, M. (2021). Revisiting the effect of GnRH analogue treatment on bone mineral density in young adolescents with gender dysphoria. Journal of Pediatric Endocrinology and Metabolism, 34(7): 937–939.

8 van der Meulen, I. S., Arnoldussen, M., van der Miesen, A. I., Hannema, S. E., Steensma, T. D., de Vries, A. L., & Kreukels, B. P. (2025). Sexual satisfaction and dysfunction in transgender adults following puberty suppression treatment during adolescence. Journal of Sexual Medicine, 22(8), P. 1494

9 Clayton, A., Smids, J., & McDeavitt, K. (2025). Letter to the Editor on “Timing of puberty suppression in transgender adolescents and sexual functioning after vaginoplasty (van der Meulen et al., 2024).” Journal of Sexual Medicine, qdaf030.

10 Baxendale, S. (2024). The impact of suppressing puberty on neuropsychological function: A review. Acta Paediatrica, 113(6), 1156–1167.

11 Informe Cass, P. 104

12 Eguale, T., Buckeridge, D. L., Verma, A., Winslade, N. E., Benedetti, A., Hanley, J. A., & Tamblyn, R. (2016). Association of off-label drug use and adverse drug events in an adult population. JAMA Internal Medicine, 176(1), 55.

13 Carmichael, P., Butler, G., Masic, U., Cole, T. J., De Stavola, B. L., Davidson, S., Skageberg, E. M., Khadr, S., & Viner, R. M. (2021). Short-term outcomes of pubertal suppression in a selected cohort of 12 to 15 year old young people with persistent gender dysphoria in the UK. 
Wiepjes, C.M., Nota, N.M., de Blok, C.J.M., Klaver, M., de Vries, A.L.C., Wensing-Kruger, S.A., de Jongh, R.T., Bouman, M.B., Steensma, T.D., Cohen-Kettenis, P., Gooren, L.J.G., Kreukels, B.P.C. & den Heijer, M. (2018). The Amsterdam Cohort of Gender Dysphoria Study (1972-2015): Trends in Prevalence, Treatment, and Regrets. Journal of Sexual Medicine 15

14 Gender Dysphoria and Detransitioning in Adults: An Analysis of Nine
Patients from a Gender Identity Clinic from Finland
Kaisa Kettula,  · Niina Puustinen,   Lotta Tynkkynen,  Liisa Lempinen,   Katinka Tuisku

15 Gender detransition: A critical review of the literature. July 2023  Actas españolas de psiquiatría 51(3):98-118

16 Detransition-Related Needs and Support: A Cross-Sectional Online Survey.  Elie Vandenbussche

17 Individuals Treated for Gender Dysphoria with Medical and/or Surgical Transition Who Subsequently Detransitioned: A Survey of 100 Detransitioners.   Lisa Littman. Ha acuñado el término de ROGD «rapid-onset gender dysphoria (disforia de género de inicio rápido)»

18 Psychiatric Morbidity Among Adolescents and Young Adults Who Contacted Specialised Gender Identity Services in Finland in 1996–2019: A Register Study, Ruuska, Kaltiala (2026)