Somos una asociación independiente de partidos políticos y sindicatos, de carácter progresista y centrada en la defensa de los derechos de lesbianas, gais y bisexuales.
Defendemos que las Orientaciones Sexuales están basadas en el sexo. Nos oponemos a su suplantación por el término género. El sexo debe seguir siendo la categoría jurídica que protege a las mujeres en el ordenamiento jurídico, y también a lesbianas, gais y bisexuales.
Según el Convenio de Estambul, ratificado por España en el 2014, el término género es la conceptualización de opresión y por lo tanto desvirtúa las leyes sobre Igualdad y la misma ley de matrimonio entre personas del mismo sexo.
PROGRAMA DE LA JORNADA
11.15 Presentación jornada
11.30 – 11.50 Presentación asociación: historia, qué hacemos y objetivos.
11.50 – 12.10 Reflexión sobre leyes identitarias.
12.15 – 12.40 preguntas con el público
12.40 – 13,10 descanso
13.15 – 13.35 Crecimiento de la homofobia, lesbofobia, bifobia. Coeducación
13.35 – 13.55 Destransicionadoras/es. Terapias de conversión.
14.00 – 14.30 preguntas público
Cómo Asociación somos miembros afiliados de LGB International, una federación constituida por organizaciones LGB de diferentes países.
HISTORIA
LGB Asociación surgió como la asociación que es hoy día el 14 de febrero del 2024. Sin embargo, para entender cómo llegamos a este punto, es necesario remontarnos mucho más atrás.
Yo he militado durante muchos años en distintos colectivos. Principalmente me he volcado en la militancia anarquista, pero también he estado en entornos LGB y transactivistas.
En mi adolescencia inicié un proceso de transición y y luego de detransición. Tenía mucha homofobia interiorizada y además nunca he encajado dentro del rol masculino.
Pero por fortuna, compañeras lesbianas y bisexuales me ayudaron, acabé asumiendo mi orientación sexual y gracias a conocer el feminismo, entendí que podía ser yo mismo, sin necesidad de encajar en un rol o estereotipo. Además, recibí bastante apoyo psicológico por parte de una amiga lesbiana, que era psicóloga. Eso fue lo fundamental.
El caso es que al haber estado dentro del entorno transactivista, he visto cómo ha ido queeirizándose el colectivo y otros ambientes autodenominados de “izquierda”.
Y en los últimos años, me impactó bastante ver cómo se presionaba a compañeras lesbianas a tener relaciones heterosexuales con hombres autoidentificados como mujeres.
Además, recuerdo cómo en entornos anarquistas empezó a usarse la E o la X en los manifiestos, en lugar de la A, borrando a las mujeres.
Es por ello, que después de mucho cansancio y mucha hartura en unos colectivos y otros, una compañera y yo (ella se fue al poco tiempo por cuestiones personales), decidimos formar LGB Parla.
Al principio, hacíamos simplemente activismo en RRSS y un poco de calle (explicar acciones).
Al tiempo, empezó a sumarse gente de nuestros alrededores y formamos LGB Madrid.
Continuamos haciendo campaña hasta que se unieron personas de otros puntos del territorio y formamos LGB Estatal.
Una de las cuestiones que se nos echaba en cara desde el transactivismo es que éramos solo una cuenta de twitter y que no éramos asociación. Había quienes creían que solo estaba una persona detrás de todo. Así que, para poder llegar más lejos con nuestra lucha, para hacernos más visibles y mostrar que éramos un grupo estructurado, con ganas de defender nuestros derechos y de combatir la
homofobia, el sexismo y la misoginia, tanto la tradicional como la 2.0 que ha traído la ideología queer, decidimos fundar la Asociación.
Una asociación de carácter progresista creada con el objetivo de promocionar la lucha por los derechos y los espacios propios de lesbianas, gais y bisexuales. Desde una perspectiva abolicionista del género, nos organizamos contra la homofobia, la lesbofobia y la bifobia. Luchamos por un mundo más igualitario donde quepamos todas y todos.
LGB Asociación surge como respuesta a la preocupación de lesbianas, gais y bisexuales por el cambio de rumbo de la representación de nuestros derechos. Durante años, el movimiento LGB ha luchado por la igualdad basada en la orientación sexual. Sin embargo, en los últimos tiempos, con la aparición de la llamada “identidad de género” se han distorsionado nuestras demandas, desviando el foco de nuestras necesidades y luchas históricas.
La visibilidad y defensa de homosexuales (personas que sienten atracción por personas de su mismo sexo) y bisexuales.
La reivindicación de la igualdad y de los derechos para lesbianas, gais y bisexuales.
La defensa de la existencia de la orientación sexual como una realidad material y no como una ideología.
El fomento de un movimiento LGB (lesbianas, gais y bisexuales) positivo y alternativo, que busque la abolición de los estereotipos sexistas, de la explotación sexual y reproductiva, la pornografía, las prácticas dañinas y el uso mercantilista (pinkwashing) que sufrimos.
Ser una asociación referente en la defensa de lesbianas, gays y bisexuales.
Detener la medicalización y terapia de conversión de lesbianas, gays y bisexuales
Defender la existencia de espacios exclusivos para lesbianas y gays.
Promover la coeducación feminista como la forma de defender las orientaciones sexuales.
ACTIVIDADES
Como asociación nuestra actividad además de la difusión en RRSS que tiene una importancia especial hemos llevado a cabo otro tipo de actuaciones.
En la web tenemos a disposición la traducción de documentos que consideramos de especial interés como por ejemplo:
La investigación publicada por la ginecóloga Karla Solheim sobre La WPATH y cómo utilizó su poder de financiación para impedir que los investigadores publicaran sus conclusiones en el SOC 8
El informe publicado por LA ASOCIACIÓN AUTISMO Y ASPERGER DE DINAMARCA que CRITICA DURAMENTE LAS DIRECTRICES DE ACTUACIÓN ANTE LA INCONGRUENCIA DE GÉNERO
Y el resumen del informe publicado por WIT En este informe se recogen una serie de conclusiones extraídas de una encuesta online realizada en 2021 en Reino Unido y otros países, sobre el impacto de la ideología de identidad de género en sus vidas y su bienestar psicológico, en la que participaron 2.982 mujeres, 545 lesbianas.
Nos hemos presentado como asociación e informado de la situación actual de la atención a menores que dicen ser del otro sexo a parlamentarias y parlamentarios de las comunidades autónomas.
A la Ministra de Sanidad y a la Ministra de Igualdad también en referencia a la atención de menores.
Solo hemos tenido contestación del Ministerio de Sanidad en referencia a un escrito por nuestra preocupación del abordaje que se da al chemsex.
Hemos enviado varios escritos por la situación de Ibtissam Lachgar a la Embajada de Marruecos, y al Consulado de España en Rabat pidiendo su liberación.
Desde aquí volvemos a solicitar la liberación inmediata de Ibtissam y que se le proporcione la atención médica que precisa.
Estos meses hemos tenido reuniones con algunos colegios de médicos como el de Tarragona, Barcelona, el de Bizkaia y el colegio de psicólogos de Bizkaia.
En esas reuniones pudimos comprobar la escasa información en general que tienen sobre los cambios en otros países y que no están formados en este tema.
Aunque la reunión a la que damos mayor importancia fue la celebrada a principios de este año con la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica, quienes sí tienen la obligación de estar al corriente de los últimos cambios y situación actual en la atención a menores que dicen ser del otro sexo. De esta reunión publicamos un comunicado y pudimos comprobar la poca disposición a colaborar en la transparencia que debería haber sobre este tema de cara a la sociedad.
Les pedimos que comunicaran al Ministerio de Sanidad los cambios que se están produciendo en otros países fruto de informes, pero ignoraron esa petición.
Hicimos llegar al Ministerio de Sanidad que deberían preguntar a la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica cuál es la situación actual, pero sin respuesta.
Nuestra última comunicación a la ministra Ana Redondo ha sido para preguntarle por la definición del símbolo + dentro de la campaña internacional que se ha promovido desde LGB Internacional.
Difusión y traducción de la campaña «¡ACTÚA! Escribe a tus delegados/delegadas en la APCE» promovida por la ONG Athena Forum, para denunciar el sesgo transgenerista de la Comisión de Igualdad y No Discriminación de la APCE.
Formamos parte de LGB Internacional como país miembro afiliado junto con otros países, centrados en la defensa de la orientación sexual basada en el sexo y en impedir que se medicalice a menores lesbianas, gays y bisexuales y a adultos LGB.
Como país miembro hemos colaborado activamente y contribuido con nuestro conocimiento en las aportaciones que se han hecho como LGB Internacional en:
la consulta de la CEDAW sobre estereotipos de género
la Consulta pública sobre el Plan de Acción de la UE para la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer en la acción exterior de la UE
Para poder seguir haciendo todo esto necesitamos de vuestra ayuda, que lesbianas, gays y bisexuales decidan asociarse o quien lo considere se haga simpatizante o nos haga una donación.
Nuestra financiación se limita exclusivamente a las aportaciones de socias simpatizantes o donaciones.
Reflexión sobre leyes identitarias
La Ley Trans estatal se aprobó el 16 de febrero de 2023, aparte de los artículos más conocidos como el del cambio del sexo registral, también estableció una serie de obligaciones y principios que las administraciones sanitarias deben desarrollar. Algunas medidas ya están vigentes porque forman parte de la ley; otras dependen de protocolos, recursos y organización de las comunidades autónomas.
En las diferentes comunidades autónomas se han aprobado leyes trans y se están elaborando protocolos sanitarios de atención.
Estas leyes buscan cambiar paulatinamente todo el ordenamiento jurídico que pretendía proteger a las mujeres, y a la vez socava la seguridad jurídica existente.
Pero para entender realmente las repercusiones de estas leyes hay que analizar cómo afecta al escenario en su conjunto, y para eso es necesario ampliar el enfoque.
Las leyes identitarias o de autoidentificación registral o en defensa del acrónimo LGBTQ, no han salido solamente de un escenario de incidencia política queer, sino que parte de su éxito se explica por los cambios sociales y políticos fomentados desde el Siglo XX en el marco de la posmodernidad.
Muchas veces nos solemos referir a la irrupción de los estudios queer como explicación a la parte más notoria que son las leyes aprobadas, pero esa es solo una parte de la explicación y no justifica el alcance de la influencia de este marco posmoderno.
La normalización de la hegemonía de la identidad se vino gestando años antes.
La teoria queer es posmoderna, surge de corrientes idealistas de la filosofía, y esto es importante entenderlo porque solemos hacer una crítica a lo queer señalando lo que afecta a las mujeres. Pero es necesario observar el conjunto del problema para entender las implicaciones del escenario y así entender por qué está calando el mensaje.
Algunas de las claves de la teoría posmoderna es que no existen verdades absolutas y también se hace una crítica a la ciencia. al mismo tiempo que defiende que nuestra comprensión de la realidad está mediada por el lenguaje, los discursos, la cultura.
Últimamente las posiciones más extremistas llegan a afirmar que el sexo es solo una construcción cultural, negando su realidad material, llegando a infundir un clima de hostilidad en las universidades a quien pretenda salirse de esa postura posmoderna, dejando totalmente en entredicho y a la deriva el método científico.
Estas acciones que se han denunciado como contrarias a la libertad de pensamiento y de cátedra tienen repercusiones secundarias que muchas veces no se señalan, y que son que estos discursos posmodernos son profundamente antropocentristas, es decir, ignoran los propios procesos de la Naturaleza, no considera a la Naturaleza capaz de crear sus ecosistemas ni a las bacterias ni a las enfermedades, pero tampoco la considera capaz de crear un agujero negro, ni una estrella. Una teoría que sugiere que la estrella Sol existe porque unas personas decidieron ponerle ese nombre, olvida que si no existiera no sería posible la vida, y esto no es un ejemplo extremo porque solo hay que recordar el artículo de Bruno Latour sobre el bacilo de Koch en 1998. (antes de Koch, el bacilo no tenía existencia real).
Pero donde realmente me quiero detener y darle la importancia que tiene es a la posmodernidad cultural. La de los medios de comunicación y la publicidad.
Para entenderlo voy a leer de manera casi literal la explicación de cómo surge una parte importante de la especificidad cultural posmoderna. Es el paso previo a relacionarlo con lo que estamos viviendo ahora.
Joan Campàs Montaner y Anna Gonzàlez Rueda en «La postmodernitat cultural» analizan este fenómeno.
En la posmodernidad, un mensaje separado del contexto significa la pérdida de su significado, dando paso a una libre interpretación.
Inicialmente, los mensajes fueron separados de los contextos porque este mo vimiento era necesario para hacer cuantificable la información, y una vez utilizado este supuesto para formular una teoría de la información, la tecnología de la información se desarrolló rápidamente.
Una vez afirmada la tecnología, la separación entre mensaje y contexto, que empezó como una premisa teórica, se convirtió en una condición cultural.
La desaparición de un contexto universal y estable es el contexto para la cultura posmoderna.
Si recordáis lo que propone las ideas posmodernas es precisamente el desmantelamiento de los discursos únicos y rígidos, pidiendo el fin de los grandes relatos.
Pero esto, la desaparición de un contexto universal y estable, tiene consecuencias también en la forma en la que nos comunicamos y en cómo recibimos la publicidad capitalista.
Un ejemplo lo tenemos cuando a medida que se generaliza la idea de que los contextos son construcciones y no hechos dados, adquiere importancia otro dato: ¿quién controla qué contexto? y ¿con qué propósito?
Si alguien controla el contexto en el que se difunde información negativa, tiene más posibilidades de controlar la manera en la que esta información será interpretada.
Otro ejemplo es la «desinformación» que dan los gobiernos al pueblo se denomina «seguridad nacional».
Este sería el origen de las fake news o de la manipulación de los estados.
Pero que no es consecuencia solamente de la tecnología como se podría pensar.
Sino que la tecnología recoge una facilitación de unos cambios que ha producido el discurso posmoderno
Por una parte como sociedad hemos experimentado cómo se producían los cambios en la manera de trasladar lo que ocurría en el mundo.
Durante mucho tiempo fue a través de la prensa, la radio o la televisión.
Mientras la prensa y la radio disputaron la información periódica , el individuo era relativamente libre de participar en su tiempo y en su casa. Los periódicos se pueden dejar, volverlos a coger, leerlos superficialmente.
Pero a medida que se incorpora primero la televisión y más tarde internet o las redes sociales, los medios tecnológicos determinan la percepción del tiempo.
¿Alguna vez os habéis preguntado por qué en los informativos de la TV se suceden las noticias de manera que se alternan noticias triviales o culturales, con noticias sobre violencia o catástrofes?
¿Y cómo esto se ha acentuado con los smartphones que con un deslizamiento de dedo podemos observar centenares de noticias a la vez?
Se están produciendo varios factores a la vez.
Por una parte la posmodernidad produce una alteración en el tiempo.
La posmodernidad altera el tiempo transformándolo de una línea orientada hacia el futuro en un presente perpetuo, fragmentado y acelerado.
El tiempo pierde su estructura narrativa con un principio, un desarrollo y un fin.
El tiempo ya no se experimenta como una línea continua y coherente. Se descompone en momentos inconexos y aislados. Esto es visible en la forma de consumir información (píldoras de contenido rápido, scroll infinito en redes sociales)
Existe un borrado del pasado como punto de referencia para entender el presente. En su lugar, el pasado se convierte en un catálogo de estilos, modas y estéticas («nostalgia») que se reciclan constantemente, sin un anclaje temporal profundo
Otro factor, no solo se produce una aceleración en el tiempo, sino que la imposibilidad de disponer de tiempo para procesar el contenido de las noticias, hace que el impacto de la violencia simbólica sea mayor.
Ya no disponemos de tiempo para pararnos a pensar y procesar qué suponen las noticias o eventos que nos llegan al móvil.
Habréis oido a prácticamente todo el mundo decir que no tiene tiempo para atender todas las noticias que les llegan.
Pero esto no es solo resultado de la tecnología. Sin el impacto cultural de los discursos de la posmodernidad esto habría sido imposible.
Ahora estamos en un contexto en el que no tenemos tiempo para procesar toda la información que nos llega, unido a que la gente ya no sabe qué noticias creer, qué es lo cierto y lo falso.
Pero esto último es precisamente lo que defienden los discursos de la posmodernidad, que no existe una verdad única, sino que puede existir una multiplicidad de relatos.
De manera que nos encontramos con unos discursos posmodernos que defienden que ya no existen verdades absolutas, sino que pueden existir múltiples relatos. Y que la realidad es una construcción social.
Y al mismo tiempo estructuras políticas como el capitalismo o el neoliberalismo han sabido no solo adaptarse sino sacar una ventaja absoluta a la dinámica de separar el mensaje del contexto.
Si recordáis la frase que dije antes: A medida que se generaliza la idea de que los contextos son construcciones y no hechos dados, adquiere importancia otro dato: quién controla qué contexto y con qué propósito.
Y quién está ejerciendo este control del contexto principalmente? Los estados y las multinacionales de todo tipo, no solo las tecnológicas.
La sensación que tiene la gente de que le resulta imposble estar al corriente de todo y saber qué es verdad o no, es totalmente cierta.
Pero sin una aceptación de los discursos filosóficos posmodernos en cuanto a que había que desbaratar la definición de realidad y acabar con los metarrelatos, el sistema dominante, el neoliberalismo, no podría haber llegado a trasladar todas esas consecuencias de la posmodernidad a cada uno de los aspectos de las vidas de las personas.
Porque ante la manipulación de la información se habría podido confrontar definiciones o hechos que lo negasen.
Ahora mismo nos encontramos con que el sistema neoliberal ha hecho suyos y se está beneficiando de los discursos posmodernos.
Si ahora identificamos alguna característica de la teoría queer, ¿qué encontramos?.
Defensa de la construcción social frente a la realidad material.
Existencia de multiplicidad de verdades dependiendo del contexto
La persona puede decidir en su autonomía personal cómo aprovechar las oportunidades del mercado para autoexplotarse.
Al haber integrado de manera total el neoliberalismo las tesis posmodernas, la teoría queer también ha conseguido integrarse de manera natural en el neoliberalismo.
Esto ha tenido unas consecuencias cruciales en la comunicación. Cuando decimos que se han extendido rapidamente (financiación aparte) parece que las RRSS solo los han impulsado, y es porque aunque parezca una obviedad decirlo, lo queer es netamente posmoderno, y eso se traduce en su facilidad para trasladar mensajes que tienen unas características:
Todo es un mercado de las experiencias y de la autorrealización en un presente infinito.
La posmodernidad es el ecosistema natural de lo queer pero también del neoliberalismo.
Cada exaltación de la identidad puede ser consumida o vendida o facturada por una industria médico-farmaceútica que promueve modificaciones corporales de todo tipo. ¿Os suena a algo?.
Mientras que el feminismo al ser racionalista se mueve en unos parámetros totalmente opuestos.
Parece que promover la reflexión, el pensamiento crítico y no abandonar la perspectiva histórica no tiene cabida en el lenguaje comunicacional que se promueve ahora.
Se están promulgando leyes y promoviendo cambios sociales que se ajustan plenamente a una hibridación del neoliberalismo y la teoría queer.
Esta hibridación promueve cambios sociales de exaltación del individualismo y la identidad y de convertir el cuerpo humano en una mera mercancía en venta.
La hibridación entre neoliberalismo y teoría queer está resultando en una hegemonía cultural en la que se defiende y se promueve que no haya definiciones estables ni contrastables.
Y eso no solo repercute en que se promulguen leyes discutibles, sino que pone las bases para que desde las instancias de poder y los diferentes gobiernos sean ellos quienes controlan el contexto e impongan sus mensajes.
O impongan definiciones de la realidad que les conviene en un panorama social y político, en el que ya no es posible identificar la verdad o la realidad.
Y esto solo puede llevar a autoritarismos.
No poder contrastar la realidad o la verdad con algo verificable a través de procesos de racionalización o científicos no tiene nada de transgresor sino todo lo contrario.
El método científico y la racionalidad permiten desmontar las falacias.
Pero defender que todo es lenguaje y la visión de cada persona, solamente incita a construir discursos basados en falacias.
Esto ya lo hemos podido comprobar las feministas, pues ante nuestros argumentos solo nos responden con una serie de falacias como ad hominem, ad novum o de evidencia incompleta.
Por eso es tan importante entender el contexto en el que se han desarrollado estas leyes, y si unicamente nos centramos en la discusión feminismo – queer no vemos todo el escenario.
De hecho varios filosófos como Maurizio Ferraris o Byung Chul Han, critican las posiciones posmodernas de rendirse al neoliberalismo o de exaltación del individualismo, porque ese es evidendemente uno de los principios de la filosofía, criticar y argumentar.
Como asociación no estamos solo aquí para defender las orientaciones sexuales y el sexo como categoría legal y científica, sino también para posicionarnos a favor de la discusión filosófica y científica.
No puede haber peor termómetro de la situación que el que haya personas en la universidad que no se atreven a decir lo que piensan sobre este tema.
Está ampliamente aceptado en nuestro entorno que hablamos de HLBfobias al nombrar el rechazo a las personas por su Orientación sexual. Rechazo que toma diferentes formas según el momento social e histórico.
Se empezó a hablar de homofobia, y después de lesbofobia, para denunciar una realidad concreta: la discriminación, el rechazo o la violencia sufridos por las personas homosexuales debido a su orientación sexual.
Durante décadas, lesbianas y homosexuales han luchado para que la sociedad comprendiera y aceptara que la homosexualidad no es una enfermedad, ni una desviación, ni una conducta reprochable, sino una orientación sexual legítima basada en la atracción hacia personas del mismo sexo.
Por ello las protecciones jurídicas frente a la homofobia se construyeron sobre una premisa muy sencilla, nadie debe ser discriminado por sentirse atraído por personas de su mismo sexo.
La Discriminación por Orientación Sexual sería el trato injusto, desigual o desfavorable hacia una persona por su orientación sexual.
Y la Violencia contra las personas por su orientación sexual sería delito con agravante.
En la Legislación actual esta discriminación está penalizada. aplicando el Articulo 510 Código penal.
La LGTBIfobia, los actos LGTBIfóbicos se tipifican bajo el delito de odio general y en la ley «el artículo 510» aparece esto:
«Quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito» por razón de «…..su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género,…..»
Remarcamos que en la redacción del Artículo 510, se incorpora “la identidad sexual” y la iguala a la de Orientación Sexual. Se produce así un cambio profundo en el planteamiento original que veía la necesidad de legalmente penalizar la discriminación por Orientación Sexual.
Mientras que la homosexualidad es una categoría definida por el sexo. La identidad sexual es un concepto para definir el sentimiento que cada individuo tiene de pertenecer a un sexo determinado.
Y cuando ambos aparecen integrados en el mismo Artículo 510 sin establecer una jerarquía clara ni mecanismos de resolución de conflictos, la orientación sexual pierde su significado y deja de ocupar el lugar central que históricamente tenía en la lucha contra la discriminación.
La consecuencia de esta redacción del Artículo 510 no es únicamente una confusión conceptual. La consecuencia es una redefinición práctica del significado de la lesbofobia y la homofobia.
Desde LGB Asociación mantenemos que “No” hay fobia porque alguien se sienta atacado en su sentimiento de identidad. O se discuta sobre conceptos basados en la subjetividad como identidad sexual o de género.
Denunciamos que el transactivismo se ha aprovechado la aceptación social de la Homosexualidad (LGB) para crear una confusión interesada sobre la Homofobia.
En la redacción del Artículo 510 se mezclan conceptos contrapuestos como Orientación sexual e Identidad sexual para acallar a las voces LGB y Feministas.
La actual ley lleva entonces a situaciones en las que la posible víctima de delito de odio se convierte en agresora.
Ejemplo de situación:
Si una lesbiana afirma que su orientación sexual está basada en el sexo y que las lesbianas son mujeres atraídas por mujeres, esa afirmación puede ser interpretada como una forma de exclusión hacia personas cuya identidad sexual e identidad de género no coincide con su sexo.
Si una lesbiana dice que un hombre autoidentificado como mujer no es lesbiana este puede decir que es menospreciado y desacreditado por el odio vertido hacia el al decirle que no es una mujer lesbiana.
De este modo, la definición tradicional o socialmente aceptada de la homosexualidad puede ser presentada como una conducta discriminatoria.
La paradoja es evidente. Aquello que durante décadas fue considerado una expresión legítima de la orientación sexual pasa a ser susceptible de ser interpretado como una manifestación de odio.
La homofobia pierde su significado y deja de nombrar la realidad específica de discriminación histórica sufrida por lesbianas y homosexuales. Y se convierte en un arma transactivista para señalar a quienes discrepan con las ideas sobre la identidad de género.
La actual ley es punitivista cuando «se promueva o favorezca un clima de violencia, hostilidad, odio o discriminación».
Pero no siempre pues castiga las amenazas según sea el objetivo a amenazar.
«Muerte a las TERFAS» se puede decir sin que sea delito de odio pero llamarle hombre a un hombre autoidentificado como mujer, puede serlo.
La ley actual restringe la libertad de expresión y de pensamiento.
Nos insultan llamándonos nazis y/o «feminazis» pero desde luego no es lo mismo hacer apología del genocidio nazi con su «solución final» que exterminó a miles de personas, que el hacer una reflexión intelectual sobre un concepto dado y diferir de su significado.
Con esta ley cualquiera que no esté de acuerdo con la definición del concepto de «identidad sexual» o con el de «identidad de género» y coherentemente critique la autenticidad de esas definiciones puede ser acusada/o de LGTBIfóbica/o.
Mientras nosotras argumentamos desde estudios científicos y desde la filosofía, nos responden llamándonos feminazis, en un claro intento no solo de silenciarnos a nosotras, sino de que el resto de personas se percaten de que cualquier discrepancia será castigada no solo con el ostracismo social sino también con denuncias.
Desde LGB Asociación manifestamos que esto supone una forma de borrado jurídico y político de la homosexualidad. No porque desaparezcan las palabras lesbiana u homosexual de las leyes, sino porque las definiciones sobre las que se construyen dejan de tener autonomía propia y pasan a estar subordinadas a conceptos basados en la identidad.
En el momento en que la definición de la orientación sexual se convierte en causa de discriminación, la protección frente a la homofobia y la lesbofobia deja de estar orientada a proteger a las personas homosexuales. La ley entonces entra en conflicto con la propia base sobre la que históricamente se reconocieron los derechos de las personas homosexuales.
La ley se convierte entonces en una herramienta de afirmación de creencias y sentimientos, completamente alejados de la realidad material y científica del conocimiento.
Por ello, más allá de que determinadas personas puedan sentirse ofendidas o excluidas, resulta necesario analizar si el marco jurídico actual sigue reconociendo la homosexualidad como una orientación sexual basada en el sexo o si de hecho la está borrando.
Desde la Ley de Vagos y maleantes hasta la legislación actual los avances contra la discriminación por Orientación Sexual son inmensos y se puede decir que ese tipo de discriminación se ha blindado por ley. Esto parece ir en contradicción con el crecimiento actual de la homofobia.
Si la homofobia ha crecido en la generación actual tendríamos que preguntarnos por qué esta generación es más homófoba?
Sabemos que los casos de homofobia, lesbofobia y bifobia son mayores que las cifras recogidas, pero estos son los datos oficiales.
Si nos remitimos a los datos ofrecidos por la memoria de la fiscalía general del estado en 2021
| Procedimientos judiciales penales incoados por delitos de odio y contra la discriminación | 1.824 |
| Sentencias condenatorias dictadas en primera instancia por delitos de odio o que apreciaron la agravante de motivación discriminatoria |
91 |
| Sentencias absolutorias o sentencias en las que no se apreció la agravante del artículo 22.4 del Código Penal | 25 |
En 2024 la Memoria disponible no presenta en ese apartado la misma magnitud de procedimientos judiciales penales incoados:
| diligencias de investigación preprocesal | 477 |
| escritos de acusación | 293 |
| sentencias | 173 |
Distribución de las sentencias:
| Sentencias condenatorias | 129 |
| Sentencias absolutorias | 44 |
Si se comparan los datos, parecería que los delitos de odio pasan de 1.824 procedimientos judiciales penales incoados en 2021 a 477 casos en 2024, lo que sugeriría una caída de más del 70 %. Sin embargo, esa conclusión probablemente sería incorrecta porque los indicadores no son equivalentes ya que la Fiscalía ha cambiado la metodología de presentación de los datos respecto a la que utilizaba en 2021.
1.- La Fiscalía ha cambiado el foco estadístico
En la Memoria de 2021, la Fiscalía destacaba el número de procedimientos judiciales penales incoados, es decir, causas abiertas en los juzgados y comunicadas a la especialidad de delitos de odio.
En la Memoria de 2024, el dato principal pasa a ser el de diligencias de investigación preprocesal incoadas por la propia Fiscalía. Estas son solo una parte de los asuntos que terminan en los tribunales.
Por definición:
Por ello, es normal que la segunda cifra sea mucho menor que la primera.
2.- El sistema de registro de delitos de odio ha evolucionado
Desde 2021 se han producido cambios en la coordinación entre:
En los últimos años las memorias de la Fiscalía han tendido a enfatizar estos puntos:
Mientras que el número bruto de procedimientos judiciales abiertos no se detalla con tanto esmero.
3.- La cifra de sentencias no apunta a una caída equivalente
Si realmente hubiera habido una reducción masiva de casos, cabría esperar una disminución también en las condenas.
Sin embargo no es así y las condenas han aumentado aproximadamente un 42 %.:
| Año | Condenas |
| 2021 | 91 |
| 2024 | 129 |
Eso no demuestra que haya más delitos de odio, porque las sentencias corresponden a procedimientos iniciados en años distintos, pero sí sugiere que no estamos viendo un desplome de la actividad judicial.
¿qué grupos de personas sufren los delitos de odio?
En cuanto a los datos recogidos según el Análisis de casos y sentencias EN MATERIA DE RACISMO, XENOFOBIA, LGTBIFOBIA Y OTRAS FORMAS DE INTOLERANCIA 2018-2022 (Ministerio de Inclusión, Seguridad Social), vemos que la mayoría de los acusados son hombres:86% y un 14% mujeres
| Datos de 2021 | |
| Racismo y xenofobia | 38,5 % |
| Orientación sexual e identidad sexual o de género | 25,0 % |
| Ideología | 19,2 % |
| Religión (principalmente islamofobia) | 7,8 % |
| Género | 3,5 % |
| Antisemitismo | 2,1 % |
| Antigitanismo | 1,4 % |
| Enfermedad o discapacidad | 1,4 % |
| Aporofobia o exclusión social | 0,7 % |
| Datos de 2024 | ||
| Motivo | Casos | % sobre el total |
| Racismo | 150 | 31,4 % |
| Nación/origen nacional (xenofobia) | 127 | 26,6 % |
| Orientación sexual | 93 | 19,5 % |
| Identidad de género | 35 | 7,3 % |
| Ideología | 32 | 6,7 % |
| Antisemitismo | 33 | 6,9 % |
| Motivos múltiples | 28 | 5,9 % |
| Antigitanismo | 18 | 3,8 % |
| Religión o creencias | 18 | 3,8 % |
| Discapacidad | 14 | 2,9 % |
| Género o razones de género | 8 | 1,7 % |
| Aporofobia/exclusión social | 5 | 1,0 % |
| Etnia | 5 | 1,0 % |
| Enfermedad | 1 | 0,2 %. |
Si se agrupan los conceptos que la propia Fiscalía suele considerar conjuntamente como racismo y xenofobia (racismo + nación/origen nacional), suman 277 procedimientos, aproximadamente el 58 % del total, siendo el principal ámbito de los delitos de odio investigados. La orientación sexual y la identidad de género suman 128 procedimientos, alrededor del 27 % del total.
https://www.fiscal.es/memorias/memoria2025/FISCALIA_SITE/capitulo_III/cap_III_10_4.html? pág 995
Motivos de deiscriminación 2024 diligencias de investigación
orientación sexual 93
identidad de género 35
la Fiscalía General del Estado sigue la clasificación de los motivos de discriminación que aparecen en el Código Penal y en sus sistemas estadísticos, donde orientación sexual e identidad de género son categorías distintas.
La separación no es exclusiva de la Fiscalía. También la utilizan organismos internacionales como la OSCE Office for Democratic Institutions and Human Rights (ODIHR) y la mayoría de los sistemas europeos de seguimiento de delitos de odio.
Orientación sexual: 93 procedimientos (19,5 %)
Identidad de género: 35 procedimientos (7,3 %).
Hasta 2023 la Fiscalía publicaba los datos de orientación sexual e identidad sexual o de género en una única categoría estadística.
Desde los datos de 2024 (publicados en la Memoria de 2025) comienza a apreciarse el desglose específico de identidad de género, en línea con la clasificación que la Fiscalía viene aplicando desde 2024 en sus sistemas estadísticos.
La tendencia general entre 2021 y 2024 muestra un aumento sostenido del peso de los delitos de odio relacionados con la orientación sexual y la identidad de género, que se mantienen entre los principales motivos de discriminación detectados por la Fiscalía.
Memoria 2025 la Fiscalía afirma que el cambio responde a la adaptación de sus sistemas estadísticos a los motivos de discriminación recogidos en el Código Penal.
Lo que está claro es que hacía falta y hace falta una reflexión de cómo se aborda este tema por parte de la justicia y que el mensaje puramente político que se transmite desde la administración es diferente a los problemas de ejecución y abordaje real que se presentan.
Con estos datos y esta evolución de la memoria de la fiscalía queda claro que es necesario y se puede hacer desagregar los datos diferenciando los delitos de odio por orientación sexual y por identidad de género y que los delitos de odio por orientación sexual suponen un porcentaje mayor que los de identidad de género.
Otro aspecto que queremos resaltar antes de llegar a las conclusiones, es que como se puede demostrar en otras situaciones de violencia, la justicia no siempre va acorde con el conocimiento científico, y que las leyes que se dasarrollan impulsadas desde el ámbito político y después amparadas por la justicia, pueden basarse en premisas acientíficas o anticientíficas de hecho. A menudo la justicia presenta un rechazo a admitir la discusión o pruebas científicas dificilmente comprensible.
Como por ejemplo cuando muchas/os jueces se resisten a no utilizar el falso SAP aun cuando se sabe que no tiene ninguna base científica o cuando se ignoran sistemáticamente en muchos procesos judiciales los demostrados efectos en cuanto a stres postraumático de agresiones sexuales y maltrato y no se aplica ese conocimiento científico a cómo se tratan a las mujeres víctimas en los juicios.
El desarrollo de las leyes no es sinónimo automático de justo o de ético, en nombre de la justicia se han promulgado leyes contrarias a derechos fundamentales o revisadas pasado un tiempo se han visto como injustificables.
Por eso es necesario hacer siempre una crítica ética y científica a las leyes que se promulgan y se debe permitir el debate sobre ellas.
Nuestras conclusiones:
Los delitos de odio se deben desagregar separando por una parte la orientación sexual de identidad de género y trasladarlo así a los medios de comunicación.
Debería haber una justificación por parte del Estado de por qué unos delitos de odio merecen un tratamiento especial poniéndose una mayor serie de recursos y protocolos como ocurre con el colectivo LGBTQ, que no corresponde con una mayor incidencia porcentual. Por qué no se le da la misma relevancia social a la primera causa de delito de odio que es el racismo o xenofobia.
El poder judicial debería tener en cuenta las argumentaciones y evidencias científicas que ponen en cuestión la identidad de género. Promulgar leyes pero sin tomar en consideración puede y de hecho lo está haciendo, llevar a situaciones totalmente injustas a lesbianas por las presiones que estamos recibiendo para admitir en espacios virtuales y físicos a hombres que se autoidentifican como lesbianas.
Lo que antes se hubiera reconocido como acoso sexual o lesbofobia, decirle a una lesbiana que tiene que admitir en sus relaciones sexuales a hombres, ahora se le puede llegar a acusar de delito de odio por no respetar la identidad de género de ese hombre.
Y esto nos lleva a plantear las siguientes interrogantes de cómo se ha abordado desde la administración y la justicia la elaboración de estas leyes de delito de odio.
Hacemos referencia a unas reflexiones de Jon Mirena Landa Gorostiza de su investigación «Delitos de odio en España; estado de la cuestión», de donde extraemos algunas ideas:
En España se ha interpretado tradicionalmente el delito de odio como un problema de discriminación contra individuos concretos, cuando debería entenderse principalmente como una protección de colectivos vulnerables frente a daños sociales más amplios; al olvidar esa dimensión colectiva, el concepto de delito de odio corre el riesgo de expandirse demasiado y entrar en conflicto con la libertad de expresión.
De hecho, este debate sigue siendo uno de los más importantes en la doctrina penal española: si el bien jurídico protegido es principalmente la igualdad individual o la seguridad y dignidad de grupos vulnerables como colectivos. La respuesta que se dé a esa pregunta cambia mucho la interpretación de los delitos de odio y del artículo 510 del Código Penal.
Si se profundizara en las vías de corrección y contención de los tipos penales de odio (por medio del uso de criterios interpretativos sustantivos más exigentes de daño individual y colectivo combinados; de bienes jurídico-penales mixtos individuales y colectivos; de reducciones teleológicas según grupos más o menos vulnerabilizados; de un escrutinio más exigente de las constelaciones de casos en delitos de expresión frente a agravaciones de tipos base; de cautela y contención en contextos de
enfrentamiento puramente ideológico, especialmente en casos de grupos mayoritarios; de evitación de invasiones recíprocas e interferencias intrusivas entre los ámbitos de prohibición de los tradicionales delitos de odio y el terrorismo o la violencia machista…), se preparía el camino para una futura reforma de lege ferenda con ajustes técnicos que podría neutralizar los riesgos tanto de inefectivad como de abuso o de desvío de su orientación de tutela.
Todo ello, aunque pueda parecer paradójico, acabaría por reducir y equilibrar en el medio y largo plazo el papel del derecho penal ante la lacra de los delitos de odio y facilitaría su coordinación (Estado Social) con otras políticas (antidiscriminatorias) jurídicas y extra-jurídicas, devolviendo a aquél, el derecho penal, una función de verdadera ultima ratio que nunca debió abandonar. (explicación de este último párrafo: Por tanto, el autor no está diciendo que deban dejar de castigarse los delitos de odio, sino que la respuesta penal debería ser una pieza más dentro de una estrategia más amplia, y no la única ni la principal herramienta de actuación )
Aunque seamos punitivistas es cierto que estos delitos de odio la solución no puede ser solo castigar, sin hacer medidas preventivas, con el peligro real de que aparezcan gobiernos autoritarios que aprovechen leyes existentes de delito de odio para criminalizar cualquier expresión vinculada o no a colectivos minoritarios.
Estos apuntes llevan a pensar que es posible y necesario hacer análisis críticos de cómo se abordan y se ponen en vigor las respuestas judiciales frente a estos hechos. Porque parece que últimamente cualquier crítica a leyes o a su aplicación se considera en sí misma un delito.
Vemos que los diferentes gobiernos alardean de las leyes anti odio y antidiscriminatorias que promueven. Y que ponen en marcha intensas campañas institucionales y mediáticas apoyándolas.
Si tenemos en cuenta el porcentaje real que representan los delitos de odio en el cómputo de todos los delitos que se cometen, frente a otro tipos de delitos con una incidencia mucho mayor, nos causa gran preocupación el hecho de que los diferentes partidos políticos (del arco parlamentario) usen estas leyes de delitos de odio para hacerse propaganda.
Se ponen la medalla de progresistas y de que realmente están trabajando para mejorar la sociedad y conseguir más libertades.
Cuando en realidad este tipo de leyes son las que más fáciles resultan de ejecutar porque no requieren cambios estructurales profundos ni ponen en cuestión el sistema político económico dominante que es el neoliberalismo.
Mientras promulgan estas leyes y se persiguen tuits en RRSS, y dicen que trabajan para garantizar que todo el mundo pueda ser quien quiera ser, las desigualdades estructurales de la sociedad siguen sin abordarse, y la brecha entre clase trabajadora y ricos cada vez se amplía más.
Como LGB Asociación lesbianas, gais y bisexuales nos oponemos a que se nos utilice como excusa para ocultar su incapacidad para solucionar los problemas del país.
Las lesbianas, gays y bisexuales no somos solo nuestra orientación sexual. Somos personas que tenemos las mismas necesidades que el resto de personas de que se hagan cumplir nuestras necesidades básicas, derecho a un empleo digno, derecho a una vivienda, derecho a una sanidad y educación pública de calidad.
La frase que todo el mundo pueda ser quien quiera ser, se está utilizando como una mala campaña de publicidad para que no se haga evidente que no tienen ninguna intención de enfrentar el sistema neoliberal que nos está asfixiando.
De poco sirve decir que las niñas y niños podrán tener la orientación sexual sin discriminación si España ocupa el primer puesto en cuanto a pobreza infanti monetaria y el segundo puesto en pobreza o exclusión social infantil, y por alguna misteriosa razón, esto no es una prioridad para el gobierno.
Nuestra aportación es una apuesta por la coeducación feminista, en vez de la diversidad sexual.
Como una defensa real no solo de las mujeres sino de las orientaciones sexuales que deben seguir basándose en el sexo.
Antes de que se pusieran en marcha las diferentes leyes antidiscriminación y leyes trans a las feministas les costaba un gran esfuerzo convencer a los políticos de la necesidad de implementar una educación afectivo sexual y una coeducación feminista con el objetivo de disminuir el machismo entre las generaciones más jóvenes, atajar el sexismo y la violencia contra la mujer.
Cuando se impulsa y se promueve una verdadera coeducación feminista esto repercute también en una disminución de la homofobia.
Sería necesario realizar investigaciones también desde las instituciones de hasta qué punto ha influido la suplantación de la coeducación por materiales de diversidad sexual, que al contrario de lo que se afirma no consiguen atajar en absoluto el machismo, o el aumento de actitudes homófobas, lesbófobas y bífobias en los centros educativos, porque no se dirigen a las raíces del problema o lo estructural
Promover cambios reales en las actitudes sexistas sí tendría consecuencias en la reducción del machismo y la homofobia y ayudaría a las adolescentes a detectar situaciones de maltrato con sus parejas y a entender que no es necesaria una sexualización de sus personas.
Es por eso que como LGB Asociación pedimos que se restablezcan una coeducaciín feminista como la mejor via para atajar el machismo y la homofobia.
La terapia de conversión es un conjunto de prácticas destinadas a cambiar, suprimir o reducir la orientación sexual de una persona.
A este tipo de terapias se la denominó de diversas formas, siendo el de “terapia reparativa” una de las primeras. Sin embargo, de entre todas ellas, el término «terapia de conversión» ganó relevancia en los años 80 y 90 cuando activistas y organizaciones por los derechos humanos comenzaron a denunciar estas prácticas.
Básicamente, con este tipo de prácticas se busca «convertir» a una persona homosexual o bisexual en heterosexual.
En 1952 la homosexualidad fue incluida en el primer DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) de la Asociación Americana de Psiquiatría.
En 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría eliminó la homosexualidad como trastorno mental del DSM, un punto de inflexión fundamental. A partir de entonces comenzó el abandono progresivo de estas prácticas por parte de la medicina convencional.
1990 (OMS): La Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó oficialmente la homosexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), marcando el fin de su consideración como patología a nivel global.
La posición de las principales organizaciones médicas y psicológicas es que no existe evidencia científica sólida de que las terapias de conversión logren cambiar de forma fiable la orientación sexual.
Un estudio citado por la Asociación Americana de Psicología (APA) con 1.612 participantes sometidos a terapias de conversión reportaron múltiples efectos negativos: Depresión. Ansiedad. Vergüenza. Baja autoestima. Ideación suicida. Disfunción sexual. Problemas de relación. Aislamiento social.
Origen histórico
Las raíces de estas prácticas surgen cuando la homosexualidad era considerada una enfermedad mental por gran parte de la psiquiatría.
Entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX se probaron distintos tratamientos para «curar» la homosexualidad:
La llamada “terapia hormonal” ha sido históricamente empleada como forma de terapia de conversión.
Esto se calla por parte de las agrupaciones LGTBIQ+ y desde el transactivismo.
¿Por qué es esto importante? Porque se observa hoy día un aumento del fenómeno de la detransición.
Conceptos:
Los primeros casos de personas que abandonaban una transición aparecen ya en la literatura médica sobre transexualidad de mediados del siglo XX.
Entre los pioneros del campo estaban Harry Benjamin y otros investigadores que documentaron algunos casos de arrepentimiento tras cirugía en las décadas de 1950-1970. Sin embargo, eran casos aislados y no existía una definición formal de «detransición».
Durante gran parte del siglo XX, la literatura se centró más en el concepto de «regret» (arrepentimiento tras cirugía) que en la detransición como fenómeno social.
A partir de la década de 2010 comenzó a aparecer un número creciente de personas que se identificaban explícitamente como detransicionadoras, y la investigación empezó a tratarlo como un fenómeno propio.
Desde aproximadamente el 2015, se ha producido un aumento exponencial de adolescentes que asisten a clínicas de género en los países occidentales. Esto ha supuesto un cambio repentino e inexplicable: de un pequeño número de asistencias infantiles (predominantemente masculinas), a casos de disforia de género principalmente en adolescentes (predominantemente femeninos).
Donde existen datos, está claro que los jóvenes que sienten atracción por personas del mismo sexo están sobrerrepresentados.
A medida que se realizan estudios longitudinales, parece que la identificación transgénero en adolescentes es transitoria para muchos.
Un estudio alemán encontró tasas de desistimiento superiores al 50%. Bachmann et al 2024, Gender identity disorders among young people in Germany: prevalence and trends 2013-2024.
Una revisión de 10 estudios halló que entre el 61% – 98% de los niños/as diagnosticados con disforia de género desistieron (no continuaron experimentando disforia de género en el seguimiento). Ristori y Steensma, 2015. Gender Dysphoria in Childhood.
En el servicio pediátrico de género Tavistock de Reino Unido, el 89% de las registradas mujeres al nacer se sentían atraídas por mujeres o eran bisexuales. El 81% de los registrados varones al nacer se sentían atraídos por varones o eran bisexuales. The Cass Review 2024
Littman 2021 descubrió que una gran proporción detransicionadores creían que habían sufrido de homofobia interiorizada. El estudio Vandenbussche 2021 de detransicionadores/ desistidores halló que el 52% experimentaba homofobia interiorizada. Las lesbianas jóvenes y los gais adultos están sobrerrepresentados entre los detransicionadores. La «conversión gay 2.0» ha perjudicado a estos jóvenes.
Uno de los trabajos más conocidos es el de Lisa Littman (2021).
Hallazgos destacados:
En el libro Time to Think, de Hanna Barnes, el Dr. Di Ceglie asegura que en los primeros años (1990…) entre un 60-70% de los menores atendidos en la unidad de género crecerían para ser homosexuales.
Había familias que decían: “Gracias a dios que mi hijo es trans y no gay o lesbiana”.
“Cuando oigo la palabra lesbiana, me estremezco, me quiero morir”.
La historia médica y la literatura científica exigen una revisión de la atención psicológica actual.
El fenómeno de la detransición no son unos pocos casos aislados. Jóvenes que sienten atracción por personas de su mismo sexo están sobrerrepresentados/as en las unidades de género, recibiendo tratamientos hormonales que provocan daños irreversibles. La evidencia subraya la necesidad de restaurar la exploración psicológica exhaustiva y ayudar a las y los jóvenes con homofobia interiorizada. La terapia afirmativa constituye una clara forma de terapia de conversión encubierta.











